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¿Alguna vez te sentiste desconectado de vos mismo? ¿Cómo si vivieras en piloto automático, reaccionando más que eligiendo?
Si te pasó —o te está pasando—, quiero decirte algo importante: no estás solo.
¿Qué es el equilibrio emocional?
¿Cómo sé si estoy desconectado de mi equilibrio?
- Cambios de ánimo bruscos y frecuentes.
- Sensación de agotamiento mental o emocional.
- Irritabilidad por pequeñas cosas.
- Ansiedad constante, incluso en momentos “tranquilos”.
- Dificultad para disfrutar o conectar con lo que antes te daba placer.

¿Qué cosas nos alejan del equilibrio?
- El exceso de exigencias.
- Reprimir lo que siento.
- Los pensamientos negativos.
- Hábitos no saludables.
¿Qué podemos hacer para recuperar el equilibrio?
Bajar el nivel de exigencia
- Preguntate: ¿esto que me estoy pidiendo es razonable o inhumano?
- Permitite hacer las cosas “suficientemente bien”, en vez de perfectas.
- Aprendé a decir que no sin culpa. Poner límites también es salud emocional.
Escuchar lo que sentís
- Las emociones no son el problema, el problema es negarlas o reprimirlas.
- Hacete un espacio cada día (aunque sea 5 minutos) para preguntarte: ¿cómo estoy hoy?
- Escribir lo que sentís puede ser una gran herramienta para ordenar lo interno.
Cuidar tus pensamientos
- Observá si tu mente está llena de “debería”, “tengo que”, “no soy suficiente”.
- No creas todo lo que pensás. A veces la mente miente.
Cultivar hábitos que te nutran
- Dormir bien, alimentarte con lo que te hace bien, moverte, respirar conscientemente.
- Desconectarte de pantallas para reconectar con vos.
- Rodearte de vínculos que sumen, no que drenen.
Una práctica concreta para empezar hoy
- Alguna sensación o emoción que puedas registrar del día de hoy?
- Algo que necesitaste y te diste (o no).
- Algo por lo que estás agradecido/a.

