Sanando desde adentro: El poder de conectar con nuestro cuerpo y alma

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Convencida de la necesidad del cuidado de nuestro cuerpo es que me atrevo a hablar de salud. No soy especialista, solo intento ser mensajera del saber de profesionales especialistas que nos aportan maravillosas evidencias respecto a cierta información de la medicina hegemónica que amerita ser cuestionada, pero que muchas veces nos resistimos a ver, entiendo que es porque durante años hemos respondido a ciertas prácticas y ya forman parte de nuestras CREENCIAS. 

¿A qué me refiero con “medicina hegemónica”? a la medicina que nos rodea, aquella que ve el cuerpo separado de nuestra alma, aquella que sólo ve órganos y no personas, la que no contempla la emocionalidad de los sucesos que nos ocurren en la vida y que considera como ÚNICA solución a un síntoma un medicamento procesado, producto del mercado millonario de la industria farmacéutica. No estoy en contra de ésta medicina, la considero necesaria para el mundo en el que vivimos, pero también considero necesario ampliar la mirada y conocer OTRA medicina, la Nueva medicina, integral y humanista. 

Revisar esto para muchas personas implica un cambio muy profundo en la forma de mirar el mundo de la medicina, sobre todo recordando que son nuestras creencias las que controlan nuestro cuerpo, nuestra mente y por lo tanto nuestra vida.  Quiero dejar claro que adhiero al paradigma de la Nueva Medicina y a quien escucho, leo y recomiendo si deseas profundizar la mirada, es la Doctora Andrea Arosio, quien a su vez se posiciona desde los postulados del Dr. Hamer.

Nuestro cuerpo, máquina perfecta

Entender que nuestro cuerpo es una máquina perfecta y que si enfermamos es muy posible que se deba a ciertos descuidos , ya sean a nivel físico y/o emocional, creo que nos permite emprender un camino de mayores cuidados y respeto por nuestro cuerpo y por nuestro sendero de vida.

Para hablar de ésto me gusta emplear una metáfora que varias personas profesionales de la nueva medicina utilizan al hablar de nuestro cuerpo: Pensemos nuestro cuerpo como un vehículo, un auto con un motor, con sus componentes, con sus sistemas, en este caso, los órganos de nuestro cuerpo serían los filtros, cuando un auto es nuevo, cuando no tiene demasiado recorrido, sus filtros (nuestros  pulmones, riñones, hígado y otros órganos) funcionan correctamente, no hay desgaste, cumplen su “función”, eso sí, cuando se someten éstos filtros a el uso, cuando no se les da mantenimiento… comienzan las fallas.

Por ello es  común que  cuando se es joven no veamos la necesidad de estar atentos a lo que ingerimos, aquí me gustaría hacer la salvedad respecto a que no solo lo que ingerimos nos intoxica, también afecta nuestra salud cuando los espacios que transitamos nos restan energía, cuando no descansamos lo necesario, cuando nos dejamos influenciar por las redes, por los medios. Esta es la razón por la que muchos jóvenes manifiestan síntomas como  contracturas, dolor de cabeza, recurriendo a  analgésicos para disipar el dolor, recordando nuestra metáfora, eso sería como poner una cinta aisladora sobre la luz que se enciende en el tablero del auto, no por tapar un síntoma (un aviso) éste dejará de existir.  Debemos entender a los síntomas, esos avisos que nuestro sabio organismo nos está dando, como indicadores de que algo se interpuso en mi bienestar. ¿taparlos? no es una opción.

Al pasar los años nuestro cuerpo se va intoxicando, los filtros se van tapando y es allí donde tal vez empecemos a enfermar, con la enfermedad asistimos a un especialista, a quien entendemos como autoridad y se la conferimos, escuchamos diagnósticos que no comprendemos, otorgamos el máximo poder y certeza plena al profesional que nos atiende y posiblemente comencemos con medicación.

Cuando ingerimos medicamentos, no solo tapamos el síntoma y nos invalidamos la posibilidad de descubrir la causa, sino que  además vamos afectando otras áreas de nuestro cuerpo y posiblemente tengamos nuevos síntomas, a los que taparemos sumando más medicamentos a lo que ya ingerimos.

Este es un circuito muy frecuente, vamos al médico y nos convertimos en “pacientes” delegando en otro la responsabilidad de nuestros procesos, también es cierto que muchas veces exigimos la “magia” porque no toleramos el malestar, sin darnos cuenta del grado de intoxicación que generamos a nuestros cuerpos.

No niego el valor de contar con alguien que nos informe, nos guíe en nuestro proceso de sanación, pero creo central ser conscientes que nosotros somos los responsables y debemos hacernos cargo de nuestros procesos, debemos ser quienes tomamos las decisiones.

Cuál es el desafío entonces?

Es imprescindible que nos empoderemos, que confiemos en nuestra sabiduría interna, que escuchemos nuestros cuerpos, nuestra Alma es nuestra guía. No es fácil, pero sí es posible, no olvidemos que nos han adormecido, nos han domesticado,  hemos crecido con ideas y creencias que vemos como verdades absolutas, pero podemos ponerlas en duda,  podemos despertar  e iniciar una nueva senda.

Es mi intención, con este humilde aporte, que podamos tomar consciencia de este valor que nos pertenece, nuestro cuerpo, y podamos ir reemplazando  aquellas creencias que forman parte de nuestro subconsciente, a las que respondemos en automático, por otras creencias que nos permitan transitar un sendero más saludable.  Recordemos que hay creencias tan profundas que muchas veces no podemos desarraigar, PSYCH-K es una hermosa herramienta que trabaja sobre nuestro subconsciente, expandiéndonos, abriendo un mundo de posibilidades, permitiéndonos desprogramar algo y articularlo con otra cosa.

¡Qué importante SER LIBRES!,  y solo el saber, que nos permitirá elegir, es el que nos dará LIBERTAD.

Aquí he esbozado brevemente la idea de abrirnos a perspectivas más amplias, alejándonos del juicio sobre lo que está bien o mal, y reconociendo que la sabiduría reside en nuestro interior. Aprender a escuchar nuestro cuerpo y ser conscientes de que cualquier síntoma es una señal que nos alerta sobre lo que estamos experimentando y lo que debemos abordar puede ser desafiante, pero vale la pena iniciar este proceso. También considero importante tomar conciencia de cómo cuidamos nuestro cuerpo, nuestra invaluable máquina

En mi próximo artículo estaré ofreciendo algunas  propuestas a tener en cuenta para mantenernos saludables y sostener una vida más equilibrada.

Me encantaría saber qué opinas al respecto.

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4 comentarios en “Sanando desde adentro: El poder de conectar con nuestro cuerpo y alma”

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